sábado, 18 de mayo de 2013

Nepal, entre nubes y montañas


Sin duda este fue uno de los viajes que más intensamente viví y recuerdo sin perder dato alguno. Son de estos viajes que tanto has soñado hacer y por fin llega, de esos que dejan huella y que por mucha tierra que se eche encima no se borra, de esos que te gusta recordar cada día de tu vida porque recordando revives esos momentos, esos olores, esos paisajes, esas gentes, esos inciensos, esos arroces, esos pollos al curry, esos templos y monasterios perdidos en los montes, esos arrozales, esas campanas a la 5.00 de la mañana despertándote…… eso es Asia, eso es NEPAL.
Desde hace tiempo  tenía ganas de dar un buen salto  al mapa, había escuchado mucho hablar a la gente sobres sus viajes por Asia y todos contaban maravillas de algunos de estos países, cada uno a su manera y desde su punto de vista, pero todos tenían algo en común  y es que decían que son países que enganchan, que te cambian la vida,  que te enamoran y ninguno se confundía.

Antes de realizar este viaje siempre me había llamado la atención viajar a India, pero por mi afición a la montaña empecé a leer y a descubrir que en Nepal podría encontrar y unir éstas dos cosas que tanto buscaba, la cultura de Asia y las montañas del Himalaya, que mejor combinación!

Nuestro viaje lo realizamos en Agosto (un mes nada recomendable por las fuertes lluvias que pueden producirse a causa del monzón y por la poca visibilidad de las montañas a causa de las nubes) y digo realizamos porque realmente el viaje empezó en Febrero cuando nos compramos nuestro vuelo… y es que yo es así como empiezo a viajar, me compro un billete y empiezo a leer, a informar, a planear, a imaginar…. y esto también es viajar, por lo menos para mí. Cuando preparo un viaje de éste talante disfruto  casi o más que cuando mis pies tocan la tierra deseada, me lleno de ilusiones, de imágenes y de esperanzas y os aseguro que eso  es muy bello,  muy bonito.

Nuestro viaje tendría una duración de 20 días+/-,  teniendo en cuenta la cantidad de horas que pierdes en vuelos y escalas, al final se reducen a 18 o 17 días.
Nuestra llegada al país fue bastante fácil, en realidad teníamos un contacto allí y  nos esperaban en el aeropuerto la familia de un amigo nepalí (que teníamos aquí en España)  Llegamos a eso de las 8.30 a:m pero después de 18 o 20 horas de vuelo nuestro cuerpos estaban tan cansados que estábamos deseando cojer una cama cuánto antes, pero eso no fue posible… la familia estaba tan contenta de recibirnos
El primer día lo destinamos a conocer a todos los miembros de la familia junto con amigos y vecinos. También tuvimos el primer contacto con Kumar que sería el encargado de acompañarnos durante el trekking y a Bijaya que era otro amigo de la familia que hablaba perfectamente español y el cual se encargo de explicarle bien a Kumar el recorrido que queríamos realizar, acompañarnos a sacar el debido permiso para realizarlo y hacernos de guía turística por el centro de Kathmandú. Nunca sabré como agradecer a todas estas personas todo lo que nos ayudaron en toda nuestra estancia allí, incluso nos dejaron una casa,  tlf móvil por si teníamos algún problema durante todo el viaje…. sin palabras….
El día se hizo largo teniendo en cuenta el tiempo que llevábamos sin dormir desde que salimos de Madrid, pero sarna con gusto no pica!
Al día siguiente nos levantamos bien temprano, en agosto el calor  se hace casi insoportable así que queríamos aprovechar bien las horas “mas frescas”. Quedamos con Bijaya porque necesitábamos hacernos unas fotos tipo carnet para el permiso y nos acompaño al centro donde tienes que informar  la zona que quieres recorrer y los días, porque luego durante el recorrido pasa por algunos check point donde necesitas enseñarlos. Aquí ya empezábamos a saborear el caos, ruido el todo vale  con la que te acompaña la ciudad. También nos recomendó las zonas donde podíamos encontrar comida buena y sana y por supuesto barata!
Nepal es un país bastante asequible a cualquier monedero,  la mayor inversión que se hace es en el billete, pero luego allí aunque suene mal, te sientes rico… para que os hagáis una idea una botella de agua de litro te viene a costar 0,15 ctms al cambio, dormir 4€…
Por la tarde visitamos el centro y empezamos a flipar con su espectacular arquitectura, Pagodas, Estupas, Monumentos a los dioses… desde luego que es otro mundo.  De vuelta a casa pasamos por Thamel  un barrio atestado de turistas y   tiendas donde poder realizar compras antes de tu regreso,  pero eso lo dejaríamos para nuestro regreso de las montañas, hoy tocaba acostarse pronto pues al día siguiente partía nuestro bus a Pokhara.


Pokhara es una pequeña ciudad a unos 300km de Kathmandu  (8h en bus)  en el que se respira  otro ritmo de vida, todo parece mas relajado y mucho menos ruidoso.  La gran mayoría de la gente que quiere recorrer la zona de los Annapurnas se acerca hasta aquí pues es el punto de partida de la mayoría de los trekkings para visitar esa zona. Llegamos a medio dia,  asi que teníamos tiempo para poder encontrar un sitio para dormir esa noche y poder hacer una pequeña visita a su lago (Phewa) . Aquí se pueden alquilar barcas que te cruzan a un islote donde se encuentra un templo.  Desde pokhara,  si el dia te lo permite, se pueden contemplar el Machapuchare (7000m)  y Annapurna (8091), debo decir que esto es digno de ver, nos os podéis imaginar lo grandes y altas que son!, es increíble lo cerca que parecen que están, parece que hasta las puedes llegar a tocar. Nunca borrare esa imagen de mi cabeza.  Ésta zona (la del lago) es bastante turística, tanto para los nepalíes que se acercan a pasar la jornada como para los extranjeros,  esta llena de pubs y restaurante de todo tipos de comida. Luego mas adentro se encuentra la ciudad, que la dejamos también para nuestro regreso de las montañas.



                                     
                                              
Hicimos un recorrido que duró cinco días, empezamos en Naya-Pool, pasando por Syauli Bazar, Gandruk, Landruk , Dhampus y terminando en Beni. Éstos que os nombro son donde hicimos las noches. Como era nuestro primer viaje por asia y en concreto esta zona, no teníamos ni idea de que nos íbamos a encontrar en cuanto a comida, si teníamos algún problema de salud, temperatura….  así que nuestras mochilas iban bien cargadas, hipercargadas…. Y después de lo que pudimos saborear el primer día donde no existen los caminos… sino que los caminos son escalones de casi  medio metro, decidimos deshacernos de casi todo nuestro equipaje, y alimentos. Desde el primer día nos dimos cuenta de que esta todo muy bien preparado, había de todo tipo de comida y alimentos que se puedan necesitar, agua. refrescos… de todo. En cuanto al tiempo hacía mucho calor, de vez en cuando se ponía a llover pero se agradecía pues la humedad  y las cuestas era agotadoras


 
Haciendo un pequeño balance de todo el viaje diría que ésta fue la parte que más nos gustó, no encontraría palabras suficientes para poder describir los maravillosos paisajes, sus entrañables gentes,  la sensación de paz y silencio que se vive, realmente un lugar inhóspito que todo aquel que quisiera y pudiera debería de saborear.



 
                                               

 
Pasados estos días, decidimos quedarnos a descansar un par de días en Pokhara y dedicarle una jornada a hacer turismo por la ciudad. Para ello alquilamos una moto (creo que nos costó 8€ el día entero), al principio parecía un poco peligroso, pues el trafico es caótico, se conduce por la izquierda y ninguno de los dos teníamos experiencia en conducir este tipo de vehículo…pero nos lanzamos y acertamos! fue un experiencia muy divertida;  pudimos recorrerla entera sin matarnos a andar y perder tiempo en encontrar los bus acertados.



 
Pasados los días estábamos de vuelta a kathmandú , ésta vez en un bus no tan cómodo y con algún que otro imprevisto que aumentó las horas de trayecto, de repente nos vimos envueltos en algo que nunca llegamos a saber que ocurrió, un accidente de tráfico, una caravana… el caso es que allí se paró todo el mundo empezaron a salir de sus camiones y coches, se ponen entre todos a charlar  y a aquí no pasa nada… dos horas más tarde reanudó la marcha. Si algo tienes que tener en cuenta en Nepal, es que nunca vayas con prisas ni con el tiempo limitado pues algo que aquí se soluciona en pocos minutos allí puede llegar a durar horas o días…

 
 
Llegados a la ciudad, lo primero era ir a visitar a la familia, se preocupaban bastante por nosotros y querían saber si estábamos bien y como nos habían ido los días, que gentes más majas!  Nos sentíamos como cuando llegas a casa y ahí está tu madre con el plato encima de la mesa bien calentito esperándote, que pollos al curry nos cocinaba Sarita, nos es por ponerla en palmitas pero de todos los que comimos el suyo fue el mejor, tenía ese sabor , aroma y aspecto de comida casera, comida de madre.
 
El resto de días los dedicamos a visitar los diferentes barrios que puedes encontrar en kathmandú  y alguna ciudad cercana al valle.  En cada uno de estos barrios se puede apreciar las diferentes religiones que existen en el país, encontrando barrios budistas e hinduistas.
La plaza Durbar Square, es la más céntrica contiene muchos edificios de arquitectura Newari. Para acceder a ella debes pagar una entrada (creo que fueron entre 1,50 o 3 €) que merece la pena pagar
 


 
El complejo Swayambhunath, se encuentra en la parte superior de  una colina al oeste del Valle de Kahtmandu , para llegar a ella tendrás que superar 365 escalones y algún que otro vendedor ambulante  intentado venderte alguna baratijja .  Merece la pena subir pues las vistas del valle son increíbles, arriba encuentras templos ,santuarios…  ah muy importante,  monos malditos,  cuidado con ellos!

 
Un poco más retirado se encuentra Boudhanath, éste fue sin duda el barrio que más me gustó. En el se encuentra una de las estupas budista más grande del mundo. Éste barrio es muy tranquilo, en el se concentran muchos monjes tibetanos, tiendas con artesanía tibetana,  restaurantes(casi todos vegetarianos) y  una gran cantidad de monasterios.


 
El templo de Pashupatinath es sin duda uno de los más impactantes,. Es un barrio mayoritariamente hinduista, para acceder a él creo que también tuvimos que pagar algo y sólo tienes acceso a ciertas zonas,  pues el recinto sagrado esta restringido  a los no hinduistas. Aquí no pareces ser muy bien recibido y en cierto modo lo comprendo , se trata de  la sede funeraria a orillas del rio Bagmati, rodeada de ghats donde los nepalíes realizan las cremaciones. Tengo que decir que no me sentí muy cómoda viendo como mientras ellos se despiden de sus seres queridos,  los turistas  se sientan o nos sentamos  enfrente a ellos  a observar como si de un circo se tratara.  En la zona encuentras muchos santones y Shadus que se ganan la vida esperando sentados a que llegue el turista de turno y cobrarles por  hacerse la foto con ellos.
 




Entre todas estas visitas algún día nos lo tomamos de descanso, durmiendo y escuchando música en nuestra habitación, tomando tés y charlando de lo diferentes que son  nuestra cultura y vidas con la familia en la azotea de la casa
 

Lalitpur, mayormente conocido como Patan en una pequeña ciudad muy cerca del valle, se puede llegar andando después de una larga caminata. Esta declarada Patrimonio de la humanidad, como muchas otras y no lo desmerece. En su plaza Durbar hay una gran concentración de monumentos, templos, palacios, fuentes,  estupas y bahals (patios) entre sus callejuelas.  
 
 
Queríamos dejarnos un buen sabor de boca y por ello dejamos Bhaktapur para el final, también declarada patrimonio de la humanidad. En ésta ciudad el trafico está restringido y para entrar en ella hay que pagar unos 7€ que te permite la entrada durante una semana, así que si vas a estar más de un día guarda tú ticket por que todas las entradas están vigiladas y te lo pedirán sin sales del centro de ella. Conviene llevar un plano de ella a fin de no perderte detalle alguno, su arquitectura es impresionante, sus callejuelas todas ellas esmaltadas en tonos rojizos, su plazas llenas de alfareros trabajando al ritmo del día mostrando su artesanía, sus puestos de frutas, verduras y  dulces mangos,  el gran y laborioso trabajo de las maderas talladas….  un lugar donde podrías quedarte horas y horas sentado viendo la vida pasar…



 
 
Pocos días ya nos quedaban y sin ninguna gana de marchar,  dicen que Nepal es uno de los países más pobres pero yo lo vi tan rico…  tan rico de energía, de color, de vida, de felicidad, de ganas de ser y de sentir, de vivir y de no llorar y sin tener de ná!
Aun nos quedaba una parte dura, la de negociar. Por fin visitamos el atestado Thamel, el meollo donde se encuentran una gran cantidad de tiendas donde poder realizar algunas compras y traerte algún recuerdo.  También es una buena zona para salir por la noche y tomarte alguna cerveza Everest mientras escuchas música rock en directo.
 
 
Un buen desayuno, unos ricos momos y despedida en grande con la familia ocupó nuestro último  día
 
 
                                             NAMASTE