Sin duda este fue uno de los viajes que más intensamente viví
y recuerdo sin perder dato alguno. Son de estos viajes que tanto has soñado
hacer y por fin llega, de esos que dejan huella y que por mucha tierra que se
eche encima no se borra, de esos que te gusta recordar cada día de tu vida porque
recordando revives esos momentos, esos olores, esos paisajes, esas gentes, esos
inciensos, esos arroces, esos pollos al curry, esos templos y monasterios
perdidos en los montes, esos arrozales, esas campanas a la 5.00 de la mañana
despertándote…… eso es Asia, eso es NEPAL.
Desde hace tiempo
tenía ganas de dar un buen salto
al mapa, había escuchado mucho hablar a la gente sobres sus viajes por
Asia y todos contaban maravillas de algunos de estos países, cada uno a su
manera y desde su punto de vista, pero todos tenían algo en común y es que decían que son países que enganchan,
que te cambian la vida, que te enamoran
y ninguno se confundía.Antes de realizar este viaje siempre me había llamado la atención viajar a India, pero por mi afición a la montaña empecé a leer y a descubrir que en Nepal podría encontrar y unir éstas dos cosas que tanto buscaba, la cultura de Asia y las montañas del Himalaya, que mejor combinación!
Nuestro viaje lo realizamos en Agosto (un mes nada recomendable por las fuertes lluvias que pueden producirse a causa del monzón y por la poca visibilidad de las montañas a causa de las nubes) y digo realizamos porque realmente el viaje empezó en Febrero cuando nos compramos nuestro vuelo… y es que yo es así como empiezo a viajar, me compro un billete y empiezo a leer, a informar, a planear, a imaginar…. y esto también es viajar, por lo menos para mí. Cuando preparo un viaje de éste talante disfruto casi o más que cuando mis pies tocan la tierra deseada, me lleno de ilusiones, de imágenes y de esperanzas y os aseguro que eso es muy bello, muy bonito.
Nuestro viaje tendría una duración de 20 días+/-, teniendo en cuenta la cantidad de horas que
pierdes en vuelos y escalas, al final se reducen a 18 o 17 días.
Nuestra llegada al país fue bastante fácil, en realidad
teníamos un contacto allí y nos
esperaban en el aeropuerto la familia de un amigo nepalí (que teníamos aquí en
España) Llegamos a eso de las 8.30 a:m
pero después de 18 o 20 horas de vuelo nuestro cuerpos estaban tan cansados que
estábamos deseando cojer una cama cuánto antes, pero eso no fue posible… la
familia estaba tan contenta de recibirnos
El primer día lo destinamos a conocer a todos los miembros
de la familia junto con amigos y vecinos. También tuvimos el primer contacto
con Kumar que sería el encargado de acompañarnos durante el trekking y a Bijaya
que era otro amigo de la familia que hablaba perfectamente español y el cual se
encargo de explicarle bien a Kumar el recorrido que queríamos realizar,
acompañarnos a sacar el debido permiso para realizarlo y hacernos de guía
turística por el centro de Kathmandú. Nunca sabré como agradecer a todas estas
personas todo lo que nos ayudaron en toda nuestra estancia allí, incluso nos
dejaron una casa, tlf móvil por si
teníamos algún problema durante todo el viaje…. sin palabras….
El día se hizo largo teniendo en cuenta el tiempo que
llevábamos sin dormir desde que salimos de Madrid, pero sarna con gusto no
pica!
Al día siguiente nos levantamos bien temprano, en agosto el
calor se hace casi insoportable así que queríamos aprovechar bien las
horas “mas frescas”. Quedamos con Bijaya porque necesitábamos hacernos unas
fotos tipo carnet para el permiso y nos acompaño al centro donde tienes que
informar la zona que quieres recorrer y
los días, porque luego durante el recorrido pasa por algunos check point donde
necesitas enseñarlos. Aquí ya empezábamos a saborear el caos, ruido el todo
vale con la que te acompaña la ciudad.
También nos recomendó las zonas donde podíamos encontrar comida buena y sana y
por supuesto barata!
Nepal es un país bastante asequible a cualquier
monedero, la mayor inversión que se hace
es en el billete, pero luego allí aunque suene mal, te sientes rico… para que
os hagáis una idea una botella de agua de litro te viene a costar 0,15 ctms al
cambio, dormir 4€…
Por la tarde visitamos el centro y empezamos a flipar con su
espectacular arquitectura, Pagodas, Estupas, Monumentos a los dioses… desde
luego que es otro mundo. De vuelta a casa
pasamos por Thamel un barrio atestado de
turistas y tiendas donde poder realizar
compras antes de tu regreso, pero eso lo
dejaríamos para nuestro regreso de las montañas, hoy tocaba acostarse pronto
pues al día siguiente partía nuestro bus a Pokhara.
Pokhara es una pequeña ciudad a unos 300km de Kathmandu (8h en bus)
en el que se respira otro ritmo
de vida, todo parece mas relajado y mucho menos ruidoso. La gran mayoría de la gente que quiere
recorrer la zona de los Annapurnas se acerca hasta aquí pues es el punto de
partida de la mayoría de los trekkings para visitar esa zona. Llegamos a medio
dia, asi que teníamos tiempo para poder
encontrar un sitio para dormir esa noche y poder hacer una pequeña visita a su
lago (Phewa) . Aquí se pueden alquilar barcas que te cruzan a un islote donde
se encuentra un templo. Desde
pokhara, si el dia te lo permite, se
pueden contemplar el Machapuchare (7000m)
y Annapurna (8091), debo decir que esto es digno de ver, nos os podéis
imaginar lo grandes y altas que son!, es increíble lo cerca que parecen que
están, parece que hasta las puedes llegar a tocar. Nunca borrare esa imagen de
mi cabeza. Ésta zona (la del lago) es
bastante turística, tanto para los nepalíes que se acercan a pasar la jornada
como para los extranjeros, esta llena de
pubs y restaurante de todo tipos de comida. Luego mas adentro se encuentra la
ciudad, que la dejamos también para nuestro regreso de las montañas.
Hicimos un recorrido que duró cinco días, empezamos en
Naya-Pool, pasando por Syauli Bazar, Gandruk, Landruk , Dhampus y terminando en
Beni. Éstos que os nombro son donde hicimos las noches. Como era nuestro primer
viaje por asia y en concreto esta zona, no teníamos ni idea de que nos íbamos a
encontrar en cuanto a comida, si teníamos algún problema de salud,
temperatura…. así que nuestras mochilas
iban bien cargadas, hipercargadas…. Y después de lo que pudimos saborear el
primer día donde no existen los caminos… sino que los caminos son escalones de
casi medio metro, decidimos deshacernos
de casi todo nuestro equipaje, y alimentos. Desde el primer día nos dimos
cuenta de que esta todo muy bien preparado, había de todo tipo de comida y
alimentos que se puedan necesitar, agua. refrescos… de todo. En cuanto al
tiempo hacía mucho calor, de vez en cuando se ponía a llover pero se agradecía
pues la humedad y las cuestas era
agotadoras
Haciendo un pequeño balance de todo el viaje diría que ésta
fue la parte que más nos gustó, no encontraría palabras suficientes para poder
describir los maravillosos paisajes, sus entrañables gentes, la sensación de paz y silencio que se vive,
realmente un lugar inhóspito que todo aquel que quisiera y pudiera debería de
saborear.
Pasados estos días, decidimos quedarnos a descansar un par
de días en Pokhara y dedicarle una jornada a hacer turismo por la ciudad. Para
ello alquilamos una moto (creo que nos costó 8€ el día entero), al principio parecía
un poco peligroso, pues el trafico es caótico, se conduce por la izquierda y
ninguno de los dos teníamos experiencia en conducir este tipo de vehículo…pero
nos lanzamos y acertamos! fue un experiencia muy divertida; pudimos recorrerla entera sin matarnos a andar
y perder tiempo en encontrar los bus acertados.
Pasados los días estábamos de vuelta a kathmandú , ésta vez en
un bus no tan cómodo y con algún que otro imprevisto que aumentó las horas de
trayecto, de repente nos vimos envueltos en algo que nunca llegamos a saber que
ocurrió, un accidente de tráfico, una caravana… el caso es que allí se paró todo
el mundo empezaron a salir de sus camiones y coches, se ponen entre todos a
charlar y a aquí no pasa nada… dos horas
más tarde reanudó la marcha. Si algo tienes que tener en cuenta en Nepal, es
que nunca vayas con prisas ni con el tiempo limitado pues algo que aquí se
soluciona en pocos minutos allí puede llegar a durar horas o días…
Llegados a la ciudad, lo primero era ir a visitar a la
familia, se preocupaban bastante por nosotros y querían saber si estábamos bien
y como nos habían ido los días, que gentes más majas! Nos sentíamos como cuando llegas a casa y ahí
está tu madre con el plato encima de la mesa bien calentito esperándote, que
pollos al curry nos cocinaba Sarita, nos es por ponerla en palmitas pero de
todos los que comimos el suyo fue el mejor, tenía ese sabor , aroma y aspecto de
comida casera, comida de madre.
El resto de días los dedicamos a visitar los diferentes
barrios que puedes encontrar en kathmandú y alguna ciudad cercana al valle. En cada uno de estos barrios se puede apreciar
las diferentes religiones que existen en el país, encontrando barrios budistas
e hinduistas.
La plaza Durbar Square, es la más céntrica contiene
muchos edificios de arquitectura Newari. Para acceder a ella debes pagar una
entrada (creo que fueron entre 1,50 o 3 €) que merece la pena pagar
El complejo Swayambhunath, se encuentra en la
parte superior de una colina al oeste
del Valle de Kahtmandu , para llegar a ella tendrás que superar 365 escalones y
algún que otro vendedor ambulante intentado venderte alguna baratijja . Merece la pena subir pues las vistas del
valle son increíbles, arriba encuentras templos ,santuarios… ah muy importante, monos malditos, cuidado con ellos!
Un poco más retirado se encuentra Boudhanath, éste fue sin
duda el barrio que más me gustó. En el se encuentra una de las estupas budista
más grande del mundo. Éste barrio es muy tranquilo, en el se concentran muchos
monjes tibetanos, tiendas con artesanía tibetana, restaurantes(casi todos vegetarianos) y una gran cantidad de monasterios.
El templo de Pashupatinath es sin duda uno de los
más impactantes,. Es un barrio mayoritariamente hinduista, para acceder a él
creo que también tuvimos que pagar algo y sólo tienes acceso a ciertas zonas, pues el recinto sagrado esta restringido a los no hinduistas. Aquí no pareces ser muy
bien recibido y en cierto modo lo comprendo , se trata de la sede funeraria a orillas del rio Bagmati, rodeada
de ghats donde los nepalíes realizan las cremaciones. Tengo que decir que no me
sentí muy cómoda viendo como mientras ellos se despiden de sus seres queridos, los turistas se sientan o nos sentamos enfrente a ellos a observar como si de un circo se tratara. En la zona encuentras muchos santones y
Shadus que se ganan la vida esperando sentados a que llegue el turista de turno
y cobrarles por hacerse la foto con
ellos.
Entre
todas estas visitas algún día nos lo tomamos de descanso, durmiendo y
escuchando música en nuestra habitación, tomando tés y charlando de lo
diferentes que son nuestra cultura y vidas
con la familia en la azotea de la casa
Lalitpur, mayormente conocido como Patan en una pequeña
ciudad muy cerca del valle, se puede llegar andando después de una larga
caminata. Esta declarada Patrimonio de la humanidad, como muchas otras y no lo
desmerece. En su plaza Durbar hay una gran concentración de monumentos,
templos, palacios, fuentes, estupas y
bahals (patios) entre sus callejuelas.
Queríamos dejarnos un buen sabor de boca y por ello dejamos Bhaktapur
para el final, también declarada patrimonio de la humanidad. En ésta ciudad el
trafico está restringido y para entrar en ella hay que pagar unos 7€ que te
permite la entrada durante una semana, así que si vas a estar más de un día
guarda tú ticket por que todas las entradas están vigiladas y te lo pedirán sin
sales del centro de ella. Conviene llevar un plano de ella a fin de no perderte
detalle alguno, su arquitectura es impresionante, sus callejuelas todas ellas
esmaltadas en tonos rojizos, su plazas llenas de alfareros trabajando al ritmo
del día mostrando su artesanía, sus puestos de frutas, verduras y dulces mangos, el gran y laborioso trabajo de las maderas
talladas…. un lugar donde podrías
quedarte horas y horas sentado viendo la vida pasar…
Pocos días ya nos quedaban y sin ninguna gana de marchar, dicen que Nepal es uno de los países más pobres
pero yo lo vi tan rico… tan rico de energía,
de color, de vida, de felicidad, de ganas de ser y de sentir, de vivir y de no
llorar y sin tener de ná!
Aun nos quedaba una parte dura, la de negociar. Por fin
visitamos el atestado Thamel, el meollo donde se encuentran una gran cantidad
de tiendas donde poder realizar algunas compras y traerte algún recuerdo. También es una buena zona para salir por la
noche y tomarte alguna cerveza Everest mientras escuchas música rock en
directo.
Un buen desayuno, unos ricos momos y despedida en grande con
la familia ocupó nuestro último día
NAMASTE
















































