domingo, 24 de marzo de 2013

La Cantueña


Normalmente cuando regreso de un viaje, fin de semana o simplemente de realizar alguna excursión por la sierra de Madrid, mi primer comentario nada más entrar en nuestro pequeño y aborrecido pueblo es: ala ya hemos llegado, mira nuestra montaña, que bonita eh! con un tono nada animado…  y aunque no me guste utilizar la palabra “odio” siempre sale de mi boca cuando me refiero a mi pueblo, a la ciudad donde vivo, Parla.
Parla es una ciudad que no ofrece nada, por lo menos a mí, es una ciudad dormitorio que a lo largo de 5 años ha crecido considerablemente, en cuanto a viviendas y personas porque en cuanto a infraestructuras, cultura u ocio sigue siendo la misma que hace años, o mejor dicho hace 33 años que son los que llevo viviendo aquí. Antes por lo menos algún fin de semana podías entretenerte viendo alguna peli, aunque nunca nos hayan traído grandes estrenos, pero podías decir hoy he ido al cine, eso a dia de hoy no es posible! Tampoco contamos con salas de conciertos, lo únicos conciertos que podemos disfrutar son los que ofrecen en la fiestas patronales, que nunca son al gusto del consumidor ejem ejem…., por supuesto olvidate de visitar un parque muy temprano donde poder entretenerte con tu aliada o mi aliada cuando el rocio aún persiste en la plantas, pues solo tendrás unas pocas horas al dias para darte un paseo, en sus vayas muy claramente te avisan de su horario de apertura, desde cuando a un parque se le ponen barreras? eso si…  nunca tendrás problema si te falta un poquito de sal o  vinagre, solo tienes que bajar a la esquina de tu barrio que te encontrarás con tres o cuatro grandes supermercados donde encontrar tu carencia... y  sin más eso es Parla.
 
Pero hoy ha sido diferente y no es que haya cambiado mi opinión sobre ella, pero llevaba semanas pasando por la carretera que bordea esa montaña, llamémosle monte mejor, o no, mejor montículo…porque exagerar? y la veía bonita, había una luz que hacía relucirla con mucha fuerza e intensificaba los colores que la primavera nos regala cada año. Ese verde oliva, pistacho, manzana, botella esa gama de verdes y amarillos que te roba una sonrisa cuando llega esta fecha.  Y porque  no ofrecerle un paseo, me preguntaba. Hoy he salido a descubrir esa belleza que llevaba días amenazándome y por fin la he encontrado

 



Por ello hoy he decido que merecía dedicarle unas palabras y porque no alguna que otra fotillo para recordarme cuando me entre la melancolía que algunos días luce el sol y la pone bonita. 

Otro día hablaré de sus atardeceres que también son estupendos, no si al final me acabará gustando Parla!



 
 
 
 
 
 El invierno ya se termino,
  el sol de nuevo aparece,
  la primavera ha llegado
  y todo de nuevo florece.


 

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