sábado, 18 de mayo de 2013

Nepal, entre nubes y montañas


Sin duda este fue uno de los viajes que más intensamente viví y recuerdo sin perder dato alguno. Son de estos viajes que tanto has soñado hacer y por fin llega, de esos que dejan huella y que por mucha tierra que se eche encima no se borra, de esos que te gusta recordar cada día de tu vida porque recordando revives esos momentos, esos olores, esos paisajes, esas gentes, esos inciensos, esos arroces, esos pollos al curry, esos templos y monasterios perdidos en los montes, esos arrozales, esas campanas a la 5.00 de la mañana despertándote…… eso es Asia, eso es NEPAL.
Desde hace tiempo  tenía ganas de dar un buen salto  al mapa, había escuchado mucho hablar a la gente sobres sus viajes por Asia y todos contaban maravillas de algunos de estos países, cada uno a su manera y desde su punto de vista, pero todos tenían algo en común  y es que decían que son países que enganchan, que te cambian la vida,  que te enamoran y ninguno se confundía.

Antes de realizar este viaje siempre me había llamado la atención viajar a India, pero por mi afición a la montaña empecé a leer y a descubrir que en Nepal podría encontrar y unir éstas dos cosas que tanto buscaba, la cultura de Asia y las montañas del Himalaya, que mejor combinación!

Nuestro viaje lo realizamos en Agosto (un mes nada recomendable por las fuertes lluvias que pueden producirse a causa del monzón y por la poca visibilidad de las montañas a causa de las nubes) y digo realizamos porque realmente el viaje empezó en Febrero cuando nos compramos nuestro vuelo… y es que yo es así como empiezo a viajar, me compro un billete y empiezo a leer, a informar, a planear, a imaginar…. y esto también es viajar, por lo menos para mí. Cuando preparo un viaje de éste talante disfruto  casi o más que cuando mis pies tocan la tierra deseada, me lleno de ilusiones, de imágenes y de esperanzas y os aseguro que eso  es muy bello,  muy bonito.

Nuestro viaje tendría una duración de 20 días+/-,  teniendo en cuenta la cantidad de horas que pierdes en vuelos y escalas, al final se reducen a 18 o 17 días.
Nuestra llegada al país fue bastante fácil, en realidad teníamos un contacto allí y  nos esperaban en el aeropuerto la familia de un amigo nepalí (que teníamos aquí en España)  Llegamos a eso de las 8.30 a:m pero después de 18 o 20 horas de vuelo nuestro cuerpos estaban tan cansados que estábamos deseando cojer una cama cuánto antes, pero eso no fue posible… la familia estaba tan contenta de recibirnos
El primer día lo destinamos a conocer a todos los miembros de la familia junto con amigos y vecinos. También tuvimos el primer contacto con Kumar que sería el encargado de acompañarnos durante el trekking y a Bijaya que era otro amigo de la familia que hablaba perfectamente español y el cual se encargo de explicarle bien a Kumar el recorrido que queríamos realizar, acompañarnos a sacar el debido permiso para realizarlo y hacernos de guía turística por el centro de Kathmandú. Nunca sabré como agradecer a todas estas personas todo lo que nos ayudaron en toda nuestra estancia allí, incluso nos dejaron una casa,  tlf móvil por si teníamos algún problema durante todo el viaje…. sin palabras….
El día se hizo largo teniendo en cuenta el tiempo que llevábamos sin dormir desde que salimos de Madrid, pero sarna con gusto no pica!
Al día siguiente nos levantamos bien temprano, en agosto el calor  se hace casi insoportable así que queríamos aprovechar bien las horas “mas frescas”. Quedamos con Bijaya porque necesitábamos hacernos unas fotos tipo carnet para el permiso y nos acompaño al centro donde tienes que informar  la zona que quieres recorrer y los días, porque luego durante el recorrido pasa por algunos check point donde necesitas enseñarlos. Aquí ya empezábamos a saborear el caos, ruido el todo vale  con la que te acompaña la ciudad. También nos recomendó las zonas donde podíamos encontrar comida buena y sana y por supuesto barata!
Nepal es un país bastante asequible a cualquier monedero,  la mayor inversión que se hace es en el billete, pero luego allí aunque suene mal, te sientes rico… para que os hagáis una idea una botella de agua de litro te viene a costar 0,15 ctms al cambio, dormir 4€…
Por la tarde visitamos el centro y empezamos a flipar con su espectacular arquitectura, Pagodas, Estupas, Monumentos a los dioses… desde luego que es otro mundo.  De vuelta a casa pasamos por Thamel  un barrio atestado de turistas y   tiendas donde poder realizar compras antes de tu regreso,  pero eso lo dejaríamos para nuestro regreso de las montañas, hoy tocaba acostarse pronto pues al día siguiente partía nuestro bus a Pokhara.


Pokhara es una pequeña ciudad a unos 300km de Kathmandu  (8h en bus)  en el que se respira  otro ritmo de vida, todo parece mas relajado y mucho menos ruidoso.  La gran mayoría de la gente que quiere recorrer la zona de los Annapurnas se acerca hasta aquí pues es el punto de partida de la mayoría de los trekkings para visitar esa zona. Llegamos a medio dia,  asi que teníamos tiempo para poder encontrar un sitio para dormir esa noche y poder hacer una pequeña visita a su lago (Phewa) . Aquí se pueden alquilar barcas que te cruzan a un islote donde se encuentra un templo.  Desde pokhara,  si el dia te lo permite, se pueden contemplar el Machapuchare (7000m)  y Annapurna (8091), debo decir que esto es digno de ver, nos os podéis imaginar lo grandes y altas que son!, es increíble lo cerca que parecen que están, parece que hasta las puedes llegar a tocar. Nunca borrare esa imagen de mi cabeza.  Ésta zona (la del lago) es bastante turística, tanto para los nepalíes que se acercan a pasar la jornada como para los extranjeros,  esta llena de pubs y restaurante de todo tipos de comida. Luego mas adentro se encuentra la ciudad, que la dejamos también para nuestro regreso de las montañas.



                                     
                                              
Hicimos un recorrido que duró cinco días, empezamos en Naya-Pool, pasando por Syauli Bazar, Gandruk, Landruk , Dhampus y terminando en Beni. Éstos que os nombro son donde hicimos las noches. Como era nuestro primer viaje por asia y en concreto esta zona, no teníamos ni idea de que nos íbamos a encontrar en cuanto a comida, si teníamos algún problema de salud, temperatura….  así que nuestras mochilas iban bien cargadas, hipercargadas…. Y después de lo que pudimos saborear el primer día donde no existen los caminos… sino que los caminos son escalones de casi  medio metro, decidimos deshacernos de casi todo nuestro equipaje, y alimentos. Desde el primer día nos dimos cuenta de que esta todo muy bien preparado, había de todo tipo de comida y alimentos que se puedan necesitar, agua. refrescos… de todo. En cuanto al tiempo hacía mucho calor, de vez en cuando se ponía a llover pero se agradecía pues la humedad  y las cuestas era agotadoras


 
Haciendo un pequeño balance de todo el viaje diría que ésta fue la parte que más nos gustó, no encontraría palabras suficientes para poder describir los maravillosos paisajes, sus entrañables gentes,  la sensación de paz y silencio que se vive, realmente un lugar inhóspito que todo aquel que quisiera y pudiera debería de saborear.



 
                                               

 
Pasados estos días, decidimos quedarnos a descansar un par de días en Pokhara y dedicarle una jornada a hacer turismo por la ciudad. Para ello alquilamos una moto (creo que nos costó 8€ el día entero), al principio parecía un poco peligroso, pues el trafico es caótico, se conduce por la izquierda y ninguno de los dos teníamos experiencia en conducir este tipo de vehículo…pero nos lanzamos y acertamos! fue un experiencia muy divertida;  pudimos recorrerla entera sin matarnos a andar y perder tiempo en encontrar los bus acertados.



 
Pasados los días estábamos de vuelta a kathmandú , ésta vez en un bus no tan cómodo y con algún que otro imprevisto que aumentó las horas de trayecto, de repente nos vimos envueltos en algo que nunca llegamos a saber que ocurrió, un accidente de tráfico, una caravana… el caso es que allí se paró todo el mundo empezaron a salir de sus camiones y coches, se ponen entre todos a charlar  y a aquí no pasa nada… dos horas más tarde reanudó la marcha. Si algo tienes que tener en cuenta en Nepal, es que nunca vayas con prisas ni con el tiempo limitado pues algo que aquí se soluciona en pocos minutos allí puede llegar a durar horas o días…

 
 
Llegados a la ciudad, lo primero era ir a visitar a la familia, se preocupaban bastante por nosotros y querían saber si estábamos bien y como nos habían ido los días, que gentes más majas!  Nos sentíamos como cuando llegas a casa y ahí está tu madre con el plato encima de la mesa bien calentito esperándote, que pollos al curry nos cocinaba Sarita, nos es por ponerla en palmitas pero de todos los que comimos el suyo fue el mejor, tenía ese sabor , aroma y aspecto de comida casera, comida de madre.
 
El resto de días los dedicamos a visitar los diferentes barrios que puedes encontrar en kathmandú  y alguna ciudad cercana al valle.  En cada uno de estos barrios se puede apreciar las diferentes religiones que existen en el país, encontrando barrios budistas e hinduistas.
La plaza Durbar Square, es la más céntrica contiene muchos edificios de arquitectura Newari. Para acceder a ella debes pagar una entrada (creo que fueron entre 1,50 o 3 €) que merece la pena pagar
 


 
El complejo Swayambhunath, se encuentra en la parte superior de  una colina al oeste del Valle de Kahtmandu , para llegar a ella tendrás que superar 365 escalones y algún que otro vendedor ambulante  intentado venderte alguna baratijja .  Merece la pena subir pues las vistas del valle son increíbles, arriba encuentras templos ,santuarios…  ah muy importante,  monos malditos,  cuidado con ellos!

 
Un poco más retirado se encuentra Boudhanath, éste fue sin duda el barrio que más me gustó. En el se encuentra una de las estupas budista más grande del mundo. Éste barrio es muy tranquilo, en el se concentran muchos monjes tibetanos, tiendas con artesanía tibetana,  restaurantes(casi todos vegetarianos) y  una gran cantidad de monasterios.


 
El templo de Pashupatinath es sin duda uno de los más impactantes,. Es un barrio mayoritariamente hinduista, para acceder a él creo que también tuvimos que pagar algo y sólo tienes acceso a ciertas zonas,  pues el recinto sagrado esta restringido  a los no hinduistas. Aquí no pareces ser muy bien recibido y en cierto modo lo comprendo , se trata de  la sede funeraria a orillas del rio Bagmati, rodeada de ghats donde los nepalíes realizan las cremaciones. Tengo que decir que no me sentí muy cómoda viendo como mientras ellos se despiden de sus seres queridos,  los turistas  se sientan o nos sentamos  enfrente a ellos  a observar como si de un circo se tratara.  En la zona encuentras muchos santones y Shadus que se ganan la vida esperando sentados a que llegue el turista de turno y cobrarles por  hacerse la foto con ellos.
 




Entre todas estas visitas algún día nos lo tomamos de descanso, durmiendo y escuchando música en nuestra habitación, tomando tés y charlando de lo diferentes que son  nuestra cultura y vidas con la familia en la azotea de la casa
 

Lalitpur, mayormente conocido como Patan en una pequeña ciudad muy cerca del valle, se puede llegar andando después de una larga caminata. Esta declarada Patrimonio de la humanidad, como muchas otras y no lo desmerece. En su plaza Durbar hay una gran concentración de monumentos, templos, palacios, fuentes,  estupas y bahals (patios) entre sus callejuelas.  
 
 
Queríamos dejarnos un buen sabor de boca y por ello dejamos Bhaktapur para el final, también declarada patrimonio de la humanidad. En ésta ciudad el trafico está restringido y para entrar en ella hay que pagar unos 7€ que te permite la entrada durante una semana, así que si vas a estar más de un día guarda tú ticket por que todas las entradas están vigiladas y te lo pedirán sin sales del centro de ella. Conviene llevar un plano de ella a fin de no perderte detalle alguno, su arquitectura es impresionante, sus callejuelas todas ellas esmaltadas en tonos rojizos, su plazas llenas de alfareros trabajando al ritmo del día mostrando su artesanía, sus puestos de frutas, verduras y  dulces mangos,  el gran y laborioso trabajo de las maderas talladas….  un lugar donde podrías quedarte horas y horas sentado viendo la vida pasar…



 
 
Pocos días ya nos quedaban y sin ninguna gana de marchar,  dicen que Nepal es uno de los países más pobres pero yo lo vi tan rico…  tan rico de energía, de color, de vida, de felicidad, de ganas de ser y de sentir, de vivir y de no llorar y sin tener de ná!
Aun nos quedaba una parte dura, la de negociar. Por fin visitamos el atestado Thamel, el meollo donde se encuentran una gran cantidad de tiendas donde poder realizar algunas compras y traerte algún recuerdo.  También es una buena zona para salir por la noche y tomarte alguna cerveza Everest mientras escuchas música rock en directo.
 
 
Un buen desayuno, unos ricos momos y despedida en grande con la familia ocupó nuestro último  día
 
 
                                             NAMASTE
                                                                   
 
 
 











domingo, 24 de marzo de 2013

La Cantueña


Normalmente cuando regreso de un viaje, fin de semana o simplemente de realizar alguna excursión por la sierra de Madrid, mi primer comentario nada más entrar en nuestro pequeño y aborrecido pueblo es: ala ya hemos llegado, mira nuestra montaña, que bonita eh! con un tono nada animado…  y aunque no me guste utilizar la palabra “odio” siempre sale de mi boca cuando me refiero a mi pueblo, a la ciudad donde vivo, Parla.
Parla es una ciudad que no ofrece nada, por lo menos a mí, es una ciudad dormitorio que a lo largo de 5 años ha crecido considerablemente, en cuanto a viviendas y personas porque en cuanto a infraestructuras, cultura u ocio sigue siendo la misma que hace años, o mejor dicho hace 33 años que son los que llevo viviendo aquí. Antes por lo menos algún fin de semana podías entretenerte viendo alguna peli, aunque nunca nos hayan traído grandes estrenos, pero podías decir hoy he ido al cine, eso a dia de hoy no es posible! Tampoco contamos con salas de conciertos, lo únicos conciertos que podemos disfrutar son los que ofrecen en la fiestas patronales, que nunca son al gusto del consumidor ejem ejem…., por supuesto olvidate de visitar un parque muy temprano donde poder entretenerte con tu aliada o mi aliada cuando el rocio aún persiste en la plantas, pues solo tendrás unas pocas horas al dias para darte un paseo, en sus vayas muy claramente te avisan de su horario de apertura, desde cuando a un parque se le ponen barreras? eso si…  nunca tendrás problema si te falta un poquito de sal o  vinagre, solo tienes que bajar a la esquina de tu barrio que te encontrarás con tres o cuatro grandes supermercados donde encontrar tu carencia... y  sin más eso es Parla.
 
Pero hoy ha sido diferente y no es que haya cambiado mi opinión sobre ella, pero llevaba semanas pasando por la carretera que bordea esa montaña, llamémosle monte mejor, o no, mejor montículo…porque exagerar? y la veía bonita, había una luz que hacía relucirla con mucha fuerza e intensificaba los colores que la primavera nos regala cada año. Ese verde oliva, pistacho, manzana, botella esa gama de verdes y amarillos que te roba una sonrisa cuando llega esta fecha.  Y porque  no ofrecerle un paseo, me preguntaba. Hoy he salido a descubrir esa belleza que llevaba días amenazándome y por fin la he encontrado

 



Por ello hoy he decido que merecía dedicarle unas palabras y porque no alguna que otra fotillo para recordarme cuando me entre la melancolía que algunos días luce el sol y la pone bonita. 

Otro día hablaré de sus atardeceres que también son estupendos, no si al final me acabará gustando Parla!



 
 
 
 
 
 El invierno ya se termino,
  el sol de nuevo aparece,
  la primavera ha llegado
  y todo de nuevo florece.


 

sábado, 16 de marzo de 2013

CHOCOLATES & BEERS IN BÉLGICA


Hacía tiempo que había ganas de visitar este magnífico país, es más,  el año pasado estuve a un click de comprarme un billete y en el último momento por varias circustancias,  no pudo ser. Desde que hace ya años viajé a Holanda y enloquecí con sus casas de colores y su afición a desplazarse en bicicleta, tenía ganas de  conocer nuevas ciudades con semejanza y sabía que su vecina Bélgica no me iba a defraudar y no lo hizo!
Contábamos con apenas cuatro días de vacaciones, asi que teníamos que hacer una selección de ciudades a visitar y realmente su capital Bruselas no era la que más nos atraía por lo que decidimos dejarla para lo último y sólo en el caso de que nos diera tiempo ya que teníamos el tiempo un poco ajustado.
Para viajar a Bélgica, los vuelos más económicos normalmente suelen ser con Ryanair, el único inconveniente es que ésta compañía no viaja a su aeropuerto principal si no al de Charleroi a unos 55km de Bruselas;  es un aeropuerto pequeño y fácil de moverse. Existe una línea de autobuses que por 13€ ida -  22€ i/v te lleva directamente hasta la estación sur de trenes y principal de Bruselas (Bruselas Midi) desde la cual puedes coger un tren a cualquiera de sus ciudades.
Nuestro vuelo llegaba tarde y como ése día ya no lo íbamos a poder aprovechar, decidimos desde allí coger un tren hasta Brujas el que sería nuestro primer y ansiado destino. Puedes comprar el billete en la taquilla, máquinas o en el mismo tren, opción a la que tuvimos que acogernos ya que cuando llegamos las taquillas  estaban cerradas y las máquinas sólo  expenden billetes si pagas con tarjeta o monedas que no llevábamos…  
Brujas, es una ciudad pequeña que se puede recorrer a píe prácticamente entera en un día.  A  pesar de que habíamos hablado de no dejarnos guiar por ninguna guía y  dejarnos llevar por el rumbo de nuestros pies, en el hotel nos ofrecieron un mapa gratuito con diferentes recorridos por los distintos barrios a fin de no perderte ninguno de sus rincones más característicos, como el Museo de chocolate, su Fábrica de cervezas o sus molinos de viento… aún así tampoco lo seguimos a rajatabla, ya que es una ciudad en la que hay que dejarse perder
 
 
 
Nuestro recorrido fue bastante completo ya que nos alojamos en un hotel a las fueras de la ciudad y el único en el que nos podrían recibir pasadas las 00.00 (que fue nuestra hora de llegada) aunque la distancia al centro no es que fuera muy grande, a penas 15min te separan de la Plaza Markt; empezamos el día temprano, demasiado temprano ya que creíamos que allí empezaban a funcionar bastante antes de lo esperado  y es que hasta las 10:00 am no encuentras alma andante por la calle. 
 
Como puntos de interés podría hablar de la Plaza Markt, la Plaza Burg... las cuales están rodeadas con terrazas de cafés o la cantidad infinita de canales a recorrer, pero a mí hubo algo que me atrajo especialmente, se trata de un centro en el que puedes encontrarte artesanas del encaje de bolillos y a sus aprendices, una vez visto lo complicado del proceso, entiendo porqué los encajes hechos a manos son tan caros. Para entrar en este centro tienes que comprar una entrada (3€) en el Kantcentrum con la cual aparte de poder ver como estas mujeres realizan tan laborioso trabajo, te permite la visita a una iglesia que se encuentra al lado, la  Jeruzalemkerk que esta basada en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén y pudimos comprobar que es una mini copia de ésta ya que tuvimos la suerte de poder visitarla hace un par de años en Israel, nos trajo recuerdos y nos gustó.
 
 


También añado que uno no puede dejar ésta ciudad sin probar alguno de sus deliciosos chocolates, Brujas, toda ella, es un museo de ésta delicia

Tampoco uno debe marcharse sin pasarse por algún bar y hechar un buen ojo sus cartas de (beers) donde podrá elegir alguna de sus cientos de cervezas. Existen tambien "tiendas museos" de diferentes plantas donde poder abastecerse para su regreso a casa.
Los trayectos en tren son rápidos y cómodos; para que os hagáis una idea un billete entre Brusellas- Brujas cuesta unos 13€ una hora de trayecto. Apuntaros que existen dos tipos de trenes, los rápidos, que solo hacen una parada a medio camino en Gante y los lentos que hacen varias paradas por los pueblos que va pasando.
Al día siguiente nos levantamos también temprano ya que cuando nos vamos de vacaciones nos gusta aprovechar el tiempo al máximo y más cuando las horas de luz están contadas.....
Gante, es nuestro próximo destino y para ello pues nos dirigimos a la estación y a comprar billete! media hora de trayecto aproximadamente lo separan, en el tren lento unos cuantos minutos más que fue el que nosotros cogimos. Es interersante saber que si viajais en fin de semana y comprais billete de ida/vuelta os realizan un descuento, nosotros como nos quedamos en Gante y el trayecto solo era de ida no nos pudimos aprovechar de el..
Gante es una ciudad tambien pequeña pero lo suficientemente grande como para perderse por ella.
 Cuenta con dos estaciones de tren pero su estación principal es Gent-Sint-Pieters al sur; desde aqui y en linea recta sin perdida ninguna llegas al centro en 25min andando, simplemente tienes que seguir la vias del tranvia que suben desde la estacion.
Antes de viajar a éste país, había escuchado muchos comentarios sobre lo bonitas que eras sus ciudades y la gran mayoría de la gente destaca Brujas como una de las más lindas y comparto su opinión pero cuando llegué a Gante y puse mis pies sobre el puente St. Michiels, quedé plasmada con boca abierta y una sonrisa de oreja a oreja..... Brujas me impresionó pero Gante me fascinó me enloqueció!
 
 
Llegamos bien temprano, así  que decidimos subir a pie en vez de en tranvía  hasta el centro de la ciudad, al principio parece una ciudad normal , como lo pueda ser cualquiera de aquí de España, donde te encuentras edificos normales, bancos, tiendas de electrodomesticos... pero una vez que te vas acercando  al casco viejo, entonces te das cuenta que entraste en el cuento, en ese que uno busca cuando viaja a lugar como éste; empiezas a encontrarte con sus edificios y casitas de colores, sus escaparates llenos de chocolates, canales, castillos y un gran etc.. 
 
 
Hacía poco había visto en el televisión un reportaje sobre Gante, en el mostraban y hablaban de una calle donde se fomenta el arte grafitero, me llamó bastante la curiosidad y emprendí su búsqueda, resulta que estaba cerca y en realidad  es un callejon donde uno va y pinta lo que quiere (o eso fue lo que apreciamos)  ya que no eran grandes pinturas pero la mezcla de todos ellos juntos  parecen  transportarte a un barrio de esos  chungos que debe haber por el Bronx
Hoy el día se presentaba muy frio, asi que lo mejor que podíamos hacer era no parar de andar y andar, no había otra forma de calentarse, pero ni aún con esas entrabamos en calor así que hicimos buen uso de su gastronomía, empezamos a descubrir sus bares y sus cervezas y gustó,  y mucho! El ambiente allí es genial, vayas a la hora que vayas,  me gustó el hecho de poder ir a un bar a cualquier hora del  día a tomarte todas las birras que entren en tu cuerpo y no encontrarte sola o parecer la típica borrachina del barrio, siempre hay gente de todas las edades, gustos y colores, me gustó también mucho el hecho de que musicalmente parecen tener mejor gusto que lo que te encuentras por aquí; en España no concibo entrar en un bar cualquiera y no escuchar la típica emisora con  las canciones de los 40 principales, allí el rock suena en todas partes, también hay infinidad de teterías y cafeterías súper cucas, muy bien decoradas, acogedoras y calentitas donde pasar un buen rato calentándote tomando tés y tartas de manzanas, uhmmm que ricas!
En nuestras salidas no somos mucho de visitar museos, catedrales, castillos etc…pero como hacía tanto frio esta vez hicimos un excepción y así nos dábamos una tregua con el tiempo; nos decidimos por el Castillo Gravensteen (8€), habíamos leído que desde arriba había bonitas vistas de la ciudad, por dentro conservaban algunas armaduras, guillotinas y utensilios de torturas… lo típico de estos sitios…  y mereció la pena, las vistas eran impresionantes!


Hoy tocaba cenar fuera, tampoco acostumbramos mucho hacer esto cuando viajamos, excepto en países donde los precios de sus menús son tan bajos que cuesta lo mismo que un desayuno acá en España, ya he comentado anteriormente en otros blogs que nuestras salidas  son bastante austeras y sin ello no nos podríamos permitir hacer algo que nos gusta tanto como es viajar, por ello solemos comprarnos comida en los super o llevárnosla desde aquí, asi que empezamos a recorrer el precioso  Patershol, un barrio salpicado de restaurantes escondidos entre callejuelas y casas antiguas que en su día albergaron a mercaderes del cuero, eso cuentan las guías... Nos decidimos por un turco que estaba atestado de gente, ese seguro que no fallaba! En este barrio puedes encontrar de todo tipo de comidas para todos los gustos, destaco también que Gante es una ciudad que tiene una gran oferta de restaurantes vegetarianos y ecológicos , de hecho en la oficina de turismo puedes encontrar un mapa-plano con todos sus restaurante de este tipo, parece ser que hay mucha conciencia con respecto a éste tipo de alimentación.
El día se iba acabando y nuestro tiempo también,  volvimos a dar un paseo recorriendo los canales y empapándonos de su iluminación nocturna,  esto no hay que perdérselo pues parece de nuevo otra ciudad. Duró lo que nuestros pies nos permitieron ya que los dedos empezaban a sentir síntomas de congelación.  Regresamos a nuestro hostel y organizarnos el día siguiente, teníamos el día entero para recorrer otra ciudad hasta la salida de nuestro vuelo de regreso.
Cuando sonó el despertador me levanté y me asomé por la ventana,  de repente no me lo podía creer, si ya me había parecido una ciudad preciosa de día y de noche hoy aparecía completamente nevada. Era muy temprano y aún no se veía a gente merodear, asi que estaba todo cubierto por un manto blanco intacto, sin pisadas, ni barro removido, esperándome a mí y  a mi pequeña compañera deseando ser desenfundada. Esto si que no tiene precio!
 

 
Estuvimos barajando recorrer otra de esas ciudades de cuento que te puedes encontrar en Bélgica, pero a pesar de tener el día entero, realmente no teníamos tantas horas ya que nuestro vuelo salía a las 21.00 y tendríamos que desplazarnos hasta el aeropuerto, asi que pensamos que no nos podíamos marchar sin probar los famosos mejillones de los que todo el mundo habla delicias. Nos dirigimos a la estación y nos compramos un billete a Bruselas (8.70€)
Bruselas es feo con narices, o por lo menos a mi me lo pareció, no le encontré ningún encanto de hecho tienen unos planos en la oficina de turismo, donde te cuentan los sitios que puedes visitar…  y uno de sus slogan  es:  Bruselas es feo y lo sabemos! Pero nos dá igual jajajajaja que buen humor… Pues eso.. tampoco nos matamos a recorrerlo por que realmente no deja de ser una superciudad con edificios feos, sucios y cochambrosos, y eso que seguía nevando y quieras o no le da otro encanto,  nos paseamos por el centro de la ciudad donde te puedes encontrar mil tiendas como las que hay en preciados de Madrid, vista a la Grand Place  y de paso a las Galerias  St-Hubert , supuestamente fueron las primeras galerías comerciales de Europa, hoy eran todo tiendas de arte, ropa, chocolates,  cafeterías….   Eso sí disfruté haciéndole fotos era bastante fotogénica
 
Al final terminamos como buenos turistas dejándonos engañar por  un comercial de esos que están como locos de atrapar alguno para que entre en su restaurante por que tiene los mejores mejillones a precio bueno para  español, jajaja  
Espero que hayas disfrutado con estas lineas y si prentendeis algún dia escaparos por allí que os sirva de ayuda o informacion.
Os recuerdo que si os apetece podeis dar un paseo por mi galería fotografica donde podreis encontrar más fotos de alguno de mis viajes y lugares que recorro http://www.flickr.com/photos/raquelpastor/