Hacía tiempo que había ganas de visitar este magnífico país,
es más, el año pasado estuve a un click
de comprarme un billete y en el último momento por varias circustancias, no pudo ser. Desde que hace ya años viajé a
Holanda y enloquecí con sus casas de colores y su afición a desplazarse en bicicleta,
tenía ganas de conocer nuevas ciudades
con semejanza y sabía que su vecina Bélgica no me iba a defraudar y no lo hizo!
Contábamos con apenas cuatro días de vacaciones, asi que teníamos
que hacer una selección de ciudades a visitar y realmente su capital Bruselas
no era la que más nos atraía por lo que decidimos dejarla para lo último y sólo
en el caso de que nos diera tiempo ya que teníamos el tiempo un poco ajustado.
Para viajar a Bélgica, los vuelos más económicos normalmente
suelen ser con Ryanair, el único inconveniente es que ésta compañía no viaja a
su aeropuerto principal si no al de Charleroi a unos 55km de Bruselas; es un aeropuerto pequeño y fácil de moverse.
Existe una línea de autobuses que por 13€ ida - 22€ i/v te lleva directamente hasta la estación
sur de trenes y principal de Bruselas (Bruselas Midi) desde la cual puedes coger
un tren a cualquiera de sus ciudades.
Nuestro vuelo llegaba tarde y como ése día ya no lo íbamos a
poder aprovechar, decidimos desde allí coger un tren hasta Brujas el que sería
nuestro primer y ansiado destino. Puedes comprar el billete en la taquilla,
máquinas o en el mismo tren, opción a la que tuvimos que acogernos ya que cuando
llegamos las taquillas estaban cerradas
y las máquinas sólo expenden billetes si
pagas con tarjeta o monedas que no llevábamos…
Brujas, es una ciudad pequeña que se puede recorrer a píe prácticamente
entera en un día. A pesar de que habíamos hablado de no dejarnos
guiar por ninguna guía y dejarnos llevar
por el rumbo de nuestros pies, en el hotel nos ofrecieron un mapa gratuito con
diferentes recorridos por los distintos barrios a fin de no perderte ninguno
de sus rincones más característicos, como el Museo de chocolate, su Fábrica de
cervezas o sus molinos de viento… aún así tampoco lo seguimos a rajatabla, ya
que es una ciudad en la que hay que dejarse perder

Nuestro recorrido fue bastante completo ya que nos alojamos
en un hotel a las fueras de la ciudad y el único en el que nos podrían recibir
pasadas las 00.00 (que fue nuestra hora de llegada) aunque la distancia al
centro no es que fuera muy grande, a penas 15min te separan de la Plaza Markt; empezamos el día temprano, demasiado temprano
ya que creíamos que allí empezaban a funcionar bastante antes de lo esperado y es que hasta las 10:00 am no encuentras alma
andante por la calle.
Como puntos de interés podría hablar de la Plaza Markt, la
Plaza Burg... las cuales están rodeadas con terrazas de cafés o la cantidad
infinita de canales a recorrer, pero a mí hubo algo que me atrajo especialmente, se trata
de un centro en el que puedes encontrarte artesanas del encaje de bolillos y a
sus aprendices, una vez visto lo complicado del proceso, entiendo porqué los encajes hechos a manos son tan caros. Para entrar en este centro tienes que comprar una entrada (3€) en el Kantcentrum con
la cual aparte de poder ver como estas mujeres realizan tan laborioso trabajo,
te permite la visita a una iglesia que se encuentra al lado, la Jeruzalemkerk que esta
basada en la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén y pudimos comprobar que es
una mini copia de ésta ya que tuvimos la suerte de poder visitarla hace un par
de años en Israel, nos trajo recuerdos y nos gustó.


También añado que uno no puede dejar ésta ciudad sin probar
alguno de sus deliciosos chocolates, Brujas, toda ella, es un museo de ésta
delicia
Tampoco uno debe marcharse sin pasarse por algún bar y hechar un buen ojo sus cartas de (beers) donde podrá elegir alguna de sus cientos de cervezas. Existen tambien "tiendas museos" de diferentes plantas donde poder abastecerse para su regreso a casa.
Los trayectos en tren son rápidos y cómodos; para que os hagáis una idea un billete entre Brusellas- Brujas cuesta unos 13€ una hora de trayecto. Apuntaros que existen dos tipos de trenes, los rápidos, que solo hacen una parada a medio camino en Gante y los lentos que hacen varias paradas por los pueblos que va pasando.
Al día siguiente nos levantamos también temprano ya que cuando nos vamos de vacaciones nos gusta aprovechar el tiempo al máximo y más cuando las horas de luz están contadas.....
Gante, es nuestro próximo destino y para ello pues nos dirigimos a la estación y a comprar billete! media hora de trayecto aproximadamente lo separan, en el tren lento unos cuantos minutos más que fue el que nosotros cogimos. Es interersante saber que si viajais en fin de semana y comprais billete de ida/vuelta os realizan un descuento, nosotros como nos quedamos en Gante y el trayecto solo era de ida no nos pudimos aprovechar de el..
Gante es una ciudad tambien pequeña pero lo suficientemente grande como para perderse por ella.
Cuenta con dos estaciones de tren pero su estación principal es Gent-Sint-Pieters al sur; desde aqui y en linea recta sin perdida ninguna llegas al centro en 25min andando, simplemente tienes que seguir la vias del tranvia que suben desde la estacion.
Antes de viajar a éste país, había escuchado muchos
comentarios sobre lo bonitas que eras sus ciudades y la gran mayoría de la
gente destaca Brujas como una de las más lindas y comparto su opinión pero
cuando llegué a Gante y puse mis pies sobre el puente St. Michiels, quedé
plasmada con boca abierta y una sonrisa de oreja a oreja..... Brujas me
impresionó pero Gante me fascinó me enloqueció!
Llegamos bien temprano, así que decidimos subir a pie en vez de en tranvía
hasta el centro de la ciudad, al
principio parece una ciudad normal , como lo pueda ser cualquiera de aquí de España, donde te encuentras edificos normales, bancos, tiendas de electrodomesticos...
pero una vez que te vas acercando al
casco viejo, entonces te das cuenta que entraste en el cuento, en ese que uno
busca cuando viaja a lugar como éste; empiezas a encontrarte con sus edificios
y casitas de colores, sus escaparates llenos de chocolates,
canales, castillos y un gran etc..

Hacía poco había visto en el televisión un reportaje
sobre Gante, en el mostraban y hablaban de una calle donde se fomenta el arte grafitero, me
llamó bastante la curiosidad y emprendí su búsqueda, resulta que estaba cerca y
en realidad es un callejon donde uno va
y pinta lo que quiere (o eso fue lo que apreciamos) ya que no eran grandes pinturas pero la
mezcla de todos ellos juntos parecen transportarte a un barrio de esos chungos que debe haber por el Bronx

Hoy el día se presentaba muy frio, asi que lo mejor
que podíamos hacer era no parar de andar y andar, no había otra forma de
calentarse, pero ni aún con esas entrabamos en calor así que hicimos buen uso
de su gastronomía, empezamos a descubrir sus bares y sus cervezas y gustó, y mucho! El ambiente allí es genial, vayas a
la hora que vayas, me gustó el hecho de
poder ir a un bar a cualquier hora del día a tomarte todas las birras que entren en tu
cuerpo y no encontrarte sola o parecer la típica borrachina del barrio, siempre
hay gente de todas las edades, gustos y colores, me gustó también mucho el
hecho de que musicalmente parecen tener mejor gusto que lo que te encuentras
por aquí; en España no concibo entrar en un bar cualquiera y no escuchar la típica
emisora con las canciones de los 40
principales, allí el rock suena en todas partes, también hay infinidad de
teterías y cafeterías súper cucas, muy bien decoradas, acogedoras y calentitas
donde pasar un buen rato calentándote tomando tés y tartas de manzanas, uhmmm
que ricas!
En nuestras salidas no somos mucho de visitar museos,
catedrales, castillos etc…pero como hacía tanto frio esta vez hicimos un excepción
y así nos dábamos una tregua con el tiempo; nos decidimos por el Castillo
Gravensteen (8€), habíamos leído que desde arriba había bonitas vistas de la ciudad,
por dentro conservaban algunas armaduras, guillotinas y utensilios de torturas…
lo típico de estos sitios… y mereció la
pena, las vistas eran impresionantes!
Hoy tocaba cenar fuera, tampoco acostumbramos mucho hacer
esto cuando viajamos, excepto en países donde los precios de sus menús son tan bajos que cuesta lo mismo que un desayuno acá en España, ya he comentado anteriormente en otros
blogs que nuestras salidas son bastante austeras
y sin ello no nos podríamos permitir hacer algo que nos gusta tanto como es
viajar, por ello solemos comprarnos comida en los super o llevárnosla desde
aquí, asi que empezamos a recorrer el precioso Patershol, un barrio salpicado de restaurantes
escondidos entre callejuelas y casas antiguas que en su día albergaron a
mercaderes del cuero, eso cuentan las guías... Nos decidimos por un turco que
estaba atestado de gente, ese seguro que no fallaba! En este barrio puedes
encontrar de todo tipo de comidas para todos los gustos, destaco también que
Gante es una ciudad que tiene una gran oferta de restaurantes vegetarianos y ecológicos
, de hecho en la oficina de turismo puedes encontrar un mapa-plano con todos
sus restaurante de este tipo, parece ser que hay mucha conciencia con respecto
a éste tipo de alimentación.
El día
se iba acabando y nuestro tiempo también, volvimos a dar un paseo recorriendo los
canales y empapándonos de su iluminación nocturna, esto no hay que perdérselo pues parece de
nuevo otra ciudad. Duró lo que nuestros pies nos permitieron ya que los dedos
empezaban a sentir síntomas de congelación. Regresamos a nuestro hostel y organizarnos el
día siguiente, teníamos el día entero para recorrer otra ciudad hasta la salida
de nuestro vuelo de regreso.
Cuando sonó el despertador me
levanté y me asomé por la ventana, de
repente no me lo podía creer, si ya me había parecido una ciudad preciosa de
día y de noche hoy aparecía completamente nevada. Era muy temprano y aún no se
veía a gente merodear, asi que estaba todo cubierto por un manto blanco
intacto, sin pisadas, ni barro removido, esperándome a mí y a mi pequeña compañera deseando ser desenfundada.
Esto si que no tiene precio!
Estuvimos barajando recorrer otra
de esas ciudades de cuento que te puedes encontrar en Bélgica, pero a pesar de
tener el día entero, realmente no teníamos tantas horas ya que nuestro vuelo
salía a las 21.00 y tendríamos que desplazarnos hasta el aeropuerto, asi que
pensamos que no nos podíamos marchar sin probar los famosos mejillones de los
que todo el mundo habla delicias. Nos dirigimos a la estación y nos compramos
un billete a Bruselas (8.70€)
Bruselas es feo con
narices, o por lo menos a mi me lo pareció, no le encontré ningún encanto de
hecho tienen unos planos en la oficina de turismo, donde te cuentan los sitios
que puedes visitar… y uno de sus slogan es: Bruselas es feo y lo sabemos! Pero nos dá
igual jajajajaja que buen humor… Pues eso.. tampoco nos matamos a recorrerlo
por que realmente no deja de ser una superciudad con edificios feos, sucios y
cochambrosos, y eso que seguía nevando y quieras o no le da otro encanto, nos paseamos por el centro de la ciudad donde
te puedes encontrar mil tiendas como las que hay en preciados de Madrid, vista
a la Grand Place y de paso a las
Galerias St-Hubert , supuestamente
fueron las primeras galerías comerciales de Europa, hoy eran todo tiendas de
arte, ropa, chocolates, cafeterías…. Eso sí
disfruté haciéndole fotos era bastante fotogénica

Al final terminamos como buenos turistas dejándonos engañar
por un comercial de esos que están como
locos de atrapar alguno para que entre en su restaurante por que tiene los
mejores mejillones a precio bueno para español, jajaja
Espero que hayas disfrutado con estas lineas y si prentendeis algún dia escaparos por allí que os sirva de ayuda o informacion.